
Debo confesaros algo: antes de ser escritora, nunca había participado en un club de lectura. Tenía dos trabajos y tres niños a los que criaba sola, pero hacía muchas otras cosas para distraerme: ir al cine, ver un partido de fútbol o leer cientos de libros. Así que no hay excusa.
Simplemente desconocía cómo funcionaban. La parte buena de todo esto es que llegué a ellos sin expectativas, pero llena de entusiasmo. Disfruto como una niña de esos espacios de encuentro que cambian la forma en que entendemos los libros.
Pido disculpas a todo aquel que se haya sentido decepcionado cuando he asistido como invitada a uno. Lo cierto es que los lectores me aportan mucho más a mí de lo que yo les aporto a ellos. Estoy aprendiendo, al igual que con el resto de las cosas que envuelven este mundo de publicar. Tened paciencia: todo lo que me falta en experiencia lo compensan las ganas y la alegría que supone conoceros y compartir la lectura con vosotros.
Leer thriller en comunidad es otra forma de entrar en la historia
En los clubs de lectura, la literatura deja de ser un acto solitario y se convierte en conversación y mirada compartida. En el caso de los thrillers, son increíbles las teorías que los participantes imaginan en cada etapa. Sinceramente, algunas me parecen tan buenas que me las apunto.
He tenido la suerte de participar en clubs de lectura presenciales y online y, aunque cada experiencia ha sido distinta, nunca cambia la intensidad del diálogo que se genera. Empiezas hablando de un crimen ficticio y terminas hablando de miedos, decisiones equivocadas, silencios y memoria.
Leer thriller en comunidad es otra forma de entrar en la historia, como si nos sentáramos alrededor de una hoguera, sin nada más que hacer que escucharnos unos a otros. Qué gesto tan humano y valioso.
Cuando la ficción se humaniza en el club de lectura
Escribo un género que se lee con avidez: queremos saber qué ocurre, quién es culpable, cómo encajan las piezas. En los clubs, el suspense no se agota en la última página, sino que se expande en la interpretación de cada lector. Esta clase de ejercicios es especialmente valiosa porque son historias que hablan de la realidad social, el miedo, la justicia y los límites éticos.
Así, la novela muta en algo vivo, mucho más rico de lo que se experimenta en soledad.
Los clubs de lectura son un altavoz literario
No sorprendo a nadie si explico lo difícil que es conseguir que alguien le dé una oportunidad a tu libro. Otra vez he de deciros que también soy culpable. Antes de escribir, escogía libros de autores que me gustaban, éxitos mediáticos y, con suerte, alguna recomendación de amigos o libreros. Desde el punto de vista de la difusión, los clubs cumplen una función que ningún algoritmo puede sustituir: el boca a boca, honesto y argumentado.
Cuando una novela pasa por un club de lectura y genera conversación, preguntas y debate, su recorrido se amplía de manera natural. Los lectores descubren nuevas autoras y formas de narrar, se convierten en nodos culturales que conectan libros y personas. Pequeños focos de resistencia cultural: bravo por ellos.
Desde mi visión como autora, participar en una sesión y escuchar preguntas, dudas e interpretaciones es un privilegio. Para quienes leen, poner voz y rostro a quien ha escrito la historia humaniza la ficción. Además, aunque la novela negra escrita por mujeres ha ganado presencia en los últimos años, sigue necesitando espacios donde se lea con atención, sin prejuicios y con tiempo. Muchos lectores, si el libro les gusta, después siguen la trayectoria de una autora, recomiendan sus novelas y participan activamente en nuevos encuentros.
Cada vez son más los clubs que buscan autoras con las que dialogar, compartir lecturas y organizar encuentros. Para mí, estas invitaciones siempre son bienvenidas porque forman parte de esta necesidad de establecer un diálogo real con quienes leen.
Si formas parte de un club o gestionas uno y estás buscando contacto para clubs de lectura de thrillers, en mi web encontrarás un espacio específico para ello.
Como escritora, no puedo imaginar un lugar mejor para que una novela siga creciendo después de haber sido escrita.