
Como autora, a veces escucho lo que se dice fuera de mis libros. No las críticas en sí, sino la forma en que alguien los percibe, lo que encuentra en ellos, lo que decide señalar.
Periodistas, lectores, prescriptores literarios, clubs de lectura. Sus palabras me obligan a mirar lo que he hecho desde un lugar distinto.
Durante 2025, distintos medios han hablado de El principio de incertidumbre y también de mi recorrido como escritora. He leído esas piezas con una mezcla de extrañeza y reconocimiento. Una no es siempre exactamente quien cree ser. Somos, más bien, el resultado de decisiones pequeñas, de circunstancias imprevistas, de personas que aparecen y dejan o se llevan algo.
Imagino que todo lo que he vivido está, de alguna forma, en mis libros. No siempre de manera evidente. Otras sí.
Algunos me sitúan dentro del thriller contemporáneo. Tal vez sea cierto. O tal vez no importe demasiado. Escribo lo que necesito escribir en cada momento. A veces coincide con una etiqueta. A veces no.
En este artículo recojo algunas de esas voces. No para explicarme, sino para escuchar cómo resuena una historia cuando deja de ser mía y empiezo a compartirla con otros.
Reseñas y presentaciones El principio de incertidumbre
Desde su publicación en febrero de 2025 por Contraluz Editorial, El principio de incertidumbre ha sido comentada por distintos medios, destacando su originalidad y enfoque narrativo.
En la presentación en Barcelona, recogida por Nueva Tribuna, se alude a una obra donde “la lógica se convierte en amenaza”, en un thriller que combina ciencia con el dolor humano más profundo, el sufrimiento de quienes esperan respuestas cuando un ser querido desaparece.
La crónica de Nueva Tribuna señala que durante el encuentro con el público hubo consenso en que se trata de “una historia distinta, inteligente y con muchas más capas de las que imaginábamos”, especialmente por la forma en que los experimentos cuánticos se entrelazan con el ritmo y la emoción del relato.
Asimismo, una reseña publicada en el blog Letras en vena destaca que el libro mezcla con eficacia la ciencia como “arma y excusa para matar” y que cada experimento del asesino funciona casi como una historia dentro de la historia.
También la crítica de AS y la entrevista en De Lector a Lector subrayan la capacidad del thriller para atrapar al lector, que no necesita conocimientos previos sobre física cuántica, gracias a la escritura clara y el desarrollo de la trama ligera pero profunda.
Por otra parte, en plataformas más ligadas a la comunidad lectora, como Opina Libros, se ha analizado El principio de incertidumbre desde un enfoque crítico y constructivo.
Allí se valora el ritmo ágil, la prosa sencilla y los capítulos cortos que mantienen el suspense, aunque también se mencionan opiniones diversas sobre el desenlace, señalando que algunos lectores esperaban un final más “cerrado”.
Más allá de la prensa y los blogs, sitios especializados en novedades literarias catalogan la novela dentro de lo más interesante que se publica ahora dentro del género, subrayando su combinación de investigación policial, ciencia y tensión.
En listados de novedades en novela negra y thriller 2025, El principio de incertidumbre aparece junto a otros títulos relevantes del año, lo que confirma una acogida positiva dentro del panorama del género.
El principio de incertidumbre, en pocas palabras
- Originalidad: Hay quienes han señalado la mezcla poco habitual entre crimen y física cuántica. Un asesino que reproduce experimentos científicos en vidas humanas podría sonar frío, incluso abstracto. Y, sin embargo, la historia no habla tanto de fórmulas como de personas. La ciencia aparece como una obsesión, sí, pero también como una forma de intentar entender el caos, algo que aporta frescura al género.
- Accesibilidad y ritmo: Novela que mantiene un ritmo trepidante a pesar de su extensión, con capítulos pensados para sostener la atención y escenas que se alternan entre lo narrativo y lo introspectivo, ciencia sin perdernos en términos y teoremas complejos.
- Profundidad emocional: Algunos medios han subrayado la forma en que la historia articula la emoción del suspense con aspectos más íntimos, como el dolor de los familiares de las víctimas o las motivaciones de los protagonistas, configurando un relato que va más allá del simple enigma policial.
Mirada desde la prensa local y entrevistas personales
En medios más locales y cercanos, como el Diari de Terrassa, Món Terrassa, Horta Noticias y Regió 7, han publicado entrevistas que hablan de mí. No tanto de los libros, sino del camino que me llevó hasta ellos. De cómo empecé. De por qué decidí escribir.
Son conversaciones tranquilas en las que aparecen mi biografía, la motivación, el contexto. Esa parte que no siempre se ve cuando alguien abre una novela y empieza a leer.
Tal vez no sea imprescindible conocer todo eso para entender una historia. Los libros deberían sostenerse por sí mismos. Pero es cierto que nacen en un lugar concreto, en un momento concreto de tu vida. Con tus dudas, tus pérdidas, tu alegría y tus sueños.
De alguna manera, esas entrevistas muestran el terreno donde fueron creciendo. No explican las novelas, pero sí dejan ver la emoción y la entrega con las que fueron escritas.
La recepción entre lectores
No todo ocurre en la prensa tradicional. A veces la conversación se da en otros lugares como Goodreads, Babelio o Amazon. Espacios donde los lectores hablan entre ellos y dicen lo que han sentido.
He leído comentarios que describen la novela como absorbente. Que hablan de esa dificultad para dejarla a medias. Algunos llegan desde el thriller. Otros, desde la curiosidad por la ciencia. Cada uno encuentra algo distinto.
También la prensa especializada en novela negra ha acogido El principio de incertidumbre con interés. Hay análisis más técnicos, reseñas entusiastas y otras que no lo son tanto. Formas diferentes de mirar el mismo libro.
Lo que se repite, y me conmueve, es la idea de que la historia intenta unir cosas que a veces parecen separadas: ciencia y emoción, tensión y humanidad.
Escuchar esas voces me honra. Pero, sobre todo, me recuerda algo sencillo: un libro deja de pertenecer al escritor cuando sale al mundo. No sabes quién lo recibirá ni cómo será leído.
Se parece, en cierto modo, a aquella joven que fui. Salí al mundo con algunas certezas, con más miedo que respuestas. Con cierta inocencia y mucha ilusión. Sin saber que muchas cosas no dependerían de mí, que a veces la vida decide por ti.
Un libro hace lo mismo. Encuentra miradas que no puedo prever. Lectores que lo interpretan desde sus propias pérdidas, sus propias preguntas.
Y eso, de alguna manera, también forma parte de la historia.